Los textos que subo al el blog no son míos, yo solo los recopilo de otras paginas.
Si algún texto de los que e subido no se podía coger, dejad un comentario con el enlace y yo lo borrare

Seguidores

sábado, 15 de octubre de 2011

Extraña sensación la de estar sola
 con tanta gente al rededor.
Existen dos tipos de días: "Los que queremos que terminen rápido" y"Los que queremos que nunca terminen ".
- ¿Ya teneis fecha?
- No, pero te mandaré una invitación cuando lo sepa.
- No hace falta que gastes un sello.
- Oh, vamos. 
- Yo solo hiría a tu boda si yo fuera el novio.
- Venga, no digas eso, te dedicaré un baile.
- Yo quiero más que un baile.
- Pero querer no es tener.
- Lo se, es solo querer.

viernes, 14 de octubre de 2011

"¿Te puedo llamar?" Son de ese tipo de preguntas que vas a saber siempre, siempre, la respuesta. Que si me lo preguntas a la una de la madrugada, nada va a cambiar. Que sabes que ahí estaré, esperando a que suene, esperando a escucharte. Y desde el otro lado del teléfono, te apoyaré, que ya lo sabes, que siempre podrás apoyarte en mí, que siempre podrás contar conmigo. Y nos hincharemos a helado de chocolate los domingos por la tarde, y nos comeremos la nocilla a cucharadas, y qué importa, ya sabes, cómete el 90-60-90, cómete a doña perfecta, cómete el estrés, cómete al malo de la peli. Y nos reiremos, nos reiremos mucho, con esas risas alborotadoras que tanto nos caracterizan y me dirás que no te mire porque te entra la risa, o lloraremos y gastaremos dos, tres o diez paquetes de pañuelos. ¿Y qué? Ya sabes que la teoría la sabemos muy bien, al pie de la letra, pero que fallamos a la hora de aplicarla a la práctica. Y si no queremos llorar, porque sabemos que no vale de nada, pero lloramos, pues lloramos y punto. Porque si tú lloras, aquí me tienes, para tenderte mi mano, y sé que si yo lloro... Ahí estarás tú. Porque siempre lo estás. Porque con una mirada, ya sabemos lo que estamos pensando, y a veces, sin mirarnos, ya sabes, (sal de mi cabeza). Y, ¿qué decir que no haya dicho ya? Si todo lo que podría decir, ya lo sabes. Cosas que no hace falta decir constantemente, porque se dan por sentado. Cosan tan obvias como que te quiero, como que siempre estaré ahí. (Porque ya he estado ahí antes, y tú has estado ahí antes, pero juntas podemos estar bien. Porque cuando se pone oscuro y hace frío, nos abrazamos la una a la otra hasta ver la luz del sol. A sí que si tú solo tomaras mi mano, te prometo que haría lo que fuera. Las cosas mejorarían si tan solo tomaras mi mano. Nada puede interponerse entre nosotras si tu tomas mi mano).

Yo te doy mi si para siempre. ¿Sabes lo que te pido yo a cambio? Que estés conmigo.

p.d: si hay algo que tengo claro es que te quiero, te quiero y te quiero

lunes, 10 de octubre de 2011

- Bueno, ¿qué tal lo llevas?
- Le echo de menos. Ya ni me acuerdo de él.

Prometo cogerte de la mano y evitar que te caigas.
Prometo estar ahí cuando llores, pero también cuando no seas capaz de contener la risa.
Prometo cargar con tus bolsas cuando tengas un arranque consumista y mentir cuando unos zapatos que te encanten me parezcan feos.
Prometo estar ahí cada mañana cuando despiertes aunque me quites la sábana por las noches.
Prometo escuchar tus charlas sobre arte, incluso cuando no entienda nada.
Prometo no olvidar las fechas importantes y cubrirte de besos sin que me lo pidas.
Prometo darte mi sí eterno.
A cambio, tan solo quiero que estés conmigo.
El papel cayó sobre su mesa.
Ella lo miró extrañada.
Lentamente lo abrió con cuidado de que el profesor no la viera.
"Hoy vas a juego con tus ojos"
Ella sonrió. Una de las pocas sonrisas de verdad que había tenido últimamente. Una sonrisa que no tuvo que forzar.Aquella era una se esas pequeñas cosas que te pueden alegrar el día.

Al principio me preocupaba, pero finalmente conseguí acostumbrarme a tus medias sonrisas. Al menos, hasta que supieras darme algo más.

Era como una tormenta cuando se enfadaba pero también cuando tenía ganas de mí. A veces era difícil distinguir cuál de las dos opciones tocaba cada día. En el primer caso era mejor dejar que descargara la tempestad y disfrutar de la clama y el olor a paz y humedad propio de las tormentas de verano. Sin embargo, en el caso de la segunda opción... bueno, a ninguno de los dos nos molestaba ese tipo de furia.
La puerta se abrió y se cerró casi con la misma velocidad dando un portazo. Ella vino hacia mí taconeando con su genio habitual. No se paró hasta que llegó a mi boca y me arrebató la camisa. Hoy era uno de los segundos días y ninguno de los dos pensaba protestar.

- Bueno chica, ya sabes lo que dicen, hay muchos más peces en el mar.
- Pfff- protesté- Sabes que odio las analogías de pesca, mi padre las usa a todas horas.
- Está bien. Está bien. ¿Y con qué quieres que haga la comparación? ¿un clavo saca otro clavo quizá?
- Con globos.
- Emmm. Perdona, creo que no lo pillo. ¿Globos?
- Sí. Globos. 
- Todos somos globos. Como esos que comprábamos cuando teníamos cinco años. Y todos estamos expuestos al público. Unas son princesas Disney, otros Digimons, otros tienen forma de Mikey Mouse o de alguno de su panda e incluso hay alguno de Bob Esponja. Y entre todos ellos estoy yo. Un globo clásico, de forma ovalada y de un solo color. Algo poco llamativo entre tanto personaje de fantasía.
Todos esperamos impacientes la llegada de los niños y vamos viendo como los más bonitos son los primeros en ser elegidos. Hasta que un día, uno de los niños se fija en mí. Y decide que no quiere a Bob Esponja ni a un personaje de acción, decide que me quiere a mí.
Y durante un tiempo todo es perfecto, él es feliz y tú lo eres con él. Te sientes importante, invencible, único. Pero poco a poco el aire que te da la vida empieza a desaparecer lentamente y con el paso del tiempo él se aburre de ti. Ya no eres la novedad, ya no eres especial. Él deja de recordar que vio en ti y tú no tienes fuerzas para mostrárselo. Así que, te abandona, te da de lado. Hasta que un día decide probar algo. Ya no le importas por lo que las posibles consecuencias tan solo serán un daño colateral. Él se acerca a ti, despacio, sigilosamente, sin avisar, y cuando quieres darte cuenta la aguja a traspasado la delgada película que te cubre, recordándote lo frágil que siempre habías sido en realidad.
- Tienes una extraña forma de ver las cosas. Pero en cierto sentido todo lo que has dicho es verdad, aunque duela reconocerlo.
- Ojalá no tuviera razón. Las cosas serían mucho más sencillas.
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades del hombre.
Cuando el aburrimiento había bostezado por primera vez; la locura como siempre propuso.
- Vamos a jugar al escondite.
La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad sin poder contenerse pregunto:
-¿Y como es eso?
Es un juego - Explico la locura - en que yo me tapo los ojos y cuento hasta 1000 y al primero de vosotros que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.El entusiasmo bailo entusiasmado secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e incluso a la apatía a la que nunca le interesaba nada. Pero todos quisieron participar. La verdad, prefirió no esconderse ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban, y la soberbia opinó que era un juego tonto (En el fondo le molestaba que no hubiera salido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse.1… 2… 3… comenzó a contar la locura:
La primera en esconderse fue la pereza que como siempre se dejo caer tras las piedras del camino.
La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras el triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subir al árbol mas alto.La generosidad casi no alcanzaba lugar para esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. Así termino por acurrucarse en un rallito de sol.
El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio: aireado, cómodo, pero sólo para él.
La mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco-iris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido... se me olvidó donde se escondió el olvido. Cuando la locura llegó a 999 el AMOR no había encontrado aún un sitio donde esconderse. Entre las flores….
¡¡¡¡ 1000 !!!! contó la locura y comenzó a buscar...
La primera fue la pereza a solo tres pasos detrás de una piedra, después se escuchó a la fe discutiendo en el cielo sobre zoología y a la pasión y al deseo los sintió vibrar en los volcanes...
En un descuido encontró a la envidia y claro, pudo deducir donde estaba el triunfo.
Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo el solo salió disparado de su escondite que resultó ser un nido de avispas… De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago halló la belleza, con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidirse en que lado esconderse.
Así fue hallando a todos... Al talento entre las hierbas frescas, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arco-iris (mentira, la encontró en el fondo del mar). Hasta el olvido había olvidado que estaba jugando a los escondidos… Pero solo el AMOR no aparecía por ningún sitio, la locura lo buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando iba a darse por vencida divisó un rosal y pensó: El AMOR como siempre tan cursi seguro que se escondió entre las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho. Las espinas habían herido los ojos del amor. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, suplicó, pidió perdón y hasta juró ser su lazarillo. Y desde entonces... desde que por primera vez se jugó en la tierra al escondite:


“EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA”